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jueves, 12 de junio de 2014

Des-Ilusión

Hace mucho que no me sentía tan... así, no es decepción, simplemente hoy ya no quiero creer en el amor, quiero agarrar mis cosas, aprovechar que todos están dormidos e irme lejos, tomar el primer camión e ir a cualquier dirección, lamentablemente, aún me  detiene el saber que si lo hago lo más seguro es que me maten cuando haya terminado de recorrer la calle, así que al carajo, debo hacer mi tarea.

PÚDRETE MUNDO, te odio.

miércoles, 26 de marzo de 2014

El ciclo del universo

Han pasado al menos tres años desde la última ocasión que entre a dejar algo aquí.
Bueno, pues hoy, un 26 de abril de 2014 regreso en busca de recuerdos del pasado que fue y jamás volverá.
Hoy tres años después me supongo ya una mujer más leída, más culta, menos ingenua y con más vicios que entonces; incluso me considero una mujer, pues antes no me hubiera llamado a mí misma como tal, sino simplemente me consideraba una muchachita más, una niñita que corriera a ensuciarse las rodillas de lodo.
Los deseos son distintos al igual que los sueños y los caminos que requiero perseguir. Es increible lo mucho que pueden cambiar las visiones en tres años, por ahora no me apresurase a querer ver lo que vendrá, pues ello, supondría cegar y sesgar la visión de mi presente, de tal modo, viviría este tiempo con nubes de un futuro incierto.
Ahora me acontecen distintas cosas que gustan de pasearse semi desnudas en mi mente; una tesis con un negligee y máscara, oculta entre  velos, a veces me deja ver un poco de su piel, pero casi siempre, está detrás de esos velos, atractiva y graciosa esperando a que vaya por ella y le arranque el escote.
Por otra parte, tengo un cúmulo de recuerdos, atisbos del pasado que pretenden aferrarse nuevamente al presente. Marco Aurelio, me ha ayudado con sus palabras, me ayuda a comprender que debo sucumbir al dolor como parte de la vida, que debo dejar que todo pase sin aferrarme, pues ciclos, como todo, están aquí y allá para hacer surgir nuevas cosas, mucho más potentes en el mejor de los casos.
Así que debo dejar pasar el tiempo como lo qué es, un gigante que aplasta todo en su camino, nadie, mucho menos yo, una simple mujer con sueños, puede detenerlo y pretender que no me sorraje en su andar.
Es difícil no aferrarse a lo que fue por muchos años tu origen, sin embargo "Dios ha muerto"

Espero pasar más seguido, mi querida yo, sirviéndome de práctica para aquella cotitona escondida en velos.